Los temidos atragantamientos y la asfixia en
los bebés y niños:
En
estos casos aunque resulte francamente difícil se debe actuar rápidamente y sin
vacilaciones, ya que el tiempo es vital en estos casos y unos segundos de más
pueden resultar fatales para los pequeños.
Los síntomas son evidentes en
caso de asfixia, ya que la piel del rostro y labios se les pondrán
de un tono rojizo a azulado, o toserán con poca fuerza, siendo incapaces de respirar
o producir sonidos normales. ¡ por ello debemos actuar con premura!, así que si
está consciente y el niño tiene menos de
un año, para realizar la maniobra de desobstrucción debes tener en cuenta
el tamaño del bebé y proceder de la siguiente manera:
1. Ponle bocabajo sobre tu antebrazo o sobre tu muslo (en este caso debes
estar sentado) y ligeramente inclinado hacia el suelo, con la cabeza más baja
que el cuerpo. Dale un máximo de cinco palmadas en la espalda con el borde de
la mano, entre ambos omóplatos, usando una fuerza adecuada a su tamaño.
2. Cambia la maniobra anterior, asegurando la cabeza del bebé en la región
occipital y con una mano da la vuelta al bebé, en bloque, para que permanezca
de espaldas sobre el otro antebrazo, ligeramente inclinado hacia el suelo. A
continuación ejecuta comprensiones torácicas. Estas presiones (cinco) deben
hacerse con la punta de los dedos sobre el centro del tórax. Comprimirlo en
vertical con la punta de los dedos. Aliviar la presión para permitir al tórax
volver a su forma y volver a comprimir de manera segura y calmada.
3. Después de las cinco comprensiones torácicas verifica si aparece el
objeto que causaba la obstrucción examinando la boca. No trates de extraerlo si
no está a la vista. En el caso de que las comprensiones no resulten, repite la
maniobra hasta que el objeto sea expelido o hasta que el bebé esté
inconsciente.
Si el niño tiene más de
un año: La obstrucción suele ser más fácil de detectar porque
el niño manifestará inmediatamente su dificultad para respirar y hará un ruido
agudo cuando intente respirar y toserá. Si el niño está consciente y entiende
lo que se le dice, deberás incitarle para que tosa. Si no consigue hacerlo o la
tos no es eficaz y no se escucha ningún ruido respiratorio, inclínale
ligeramente hacia delante y dale cinco palmadas con el borde de la mano, entre
los omóplatos.
En el caso de que no expulse el objeto, ejecuta la comprensión abdominal
también llamada Maniobra de Heimlich, cinco veces y siempre teniendo en cuenta
el tamaño del niño:Ponte por detrás del niño y coloca los brazos al nivel de la
cintura. Cierra una mano en puño y colócala con el pulgar apoyado en el abdomen
del niño, en la línea media, entre el ombligo y el final del esternón. Con la
otra mano agarra el puño de la mano colocada anteriormente y empuja, con un
movimiento rápido y vigoroso, (aplicando siempre la fuerza adecuada al tamaño
del niño) hacia dentro y arriba.
Pero si el niño está inconsciente o si el bebé no empieza a respirar
por sí solo, trata de iniciar la respiración por medio de la técnica del boca a
boca: Coloca al niño sobre una superficie lisa y firme y empújale ligeramente
la cabeza hacia atrás para permitir que se abran las vías respiratorias. Coloca
tu boca sobre la boca y la nariz del bebé. Si no puedes cubrirlos totalmente,
tapa con una mano la nariz con los dedos. Insufla dos bocanadas de aire,
comprobando que se eleva su pecho. Si no se eleva, probablemente algo obstruya
las vías respiratorias; realízale la maniobra de Heimlich. Si continúa sin
respirar haz las cinco comprensiones torácicas, dejando tres segundos entre
cada una. Si después de 1 minuto de maniobras no reacciona acude a Urgencias.
Hazlo también cuando empiece a respirar.
Vía: Entrebebes.com







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