El calzado del bebé:
Hoy en día,
debido a la gran variedad de calzado infantil que existe en las tiendas, es difícil
decidirse. Y puede ocurrir que nos gastemos bastante dinero en unos zapatos y
no sean los mejores o los más adecuados, o los más bonitos sean los más
perjudiciales para el pie del bebés.
Realmente hasta
que el bebé no comience a gatear ¡no es necesario comprarle zapatos! puede ir
bien con unos patucos o con unos calcetines que le abriguen bien los piececitos.
Pero cuando el bebé comience a gatear necesitará un calzado apropiado , para
ello os recomiendo que elijáis uno que sea flexible, con una suela blanda y elástica,
y si es posible que tenga una pequeña protección tanto en la puntera como en el
talón, que sea plano, sin tacón y con suelas que agarren bien ¡para evitar
caídas innecesareas !.
Cuando el bebé
comience a andar ( generalmente hacia los 11 meses) estos deberán tener además
refuerzos laterales y posteriores para evitar el ladeo del pié. Y debemos
comprobar a menudo, ya que cada más o menos 3 meses les crece unos 7-8 centímetros
el pié, ¡que los zapatos no se le hayan quedado pequeños!, y lo sabremos presionando con el pulgar la
punta del zapato y viendo que su dedo gordo no llega a tocarla, quedando así
unos 2 centímetros libres.
Realmente el
problema con los zapatos lo tendréis cuando los ¡ya no tan bebés! quieran elegir los zapatos a su gusto, cosa que a
mi me comenzó a pasar con mi hija a los 2 años, a la cual le encantan los zapatos tipo bailarinas
¡y no había manera de que se pusiera otra cosa!.

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